jueves, 3 de diciembre de 2015

Nuestra Señora de París

¡Hola a todos! Hoy toca un clásico de la literatura, y me siento particularmente orgullosa de haberlo terminado, porque os adelanto que no es nada fácil.

Nuestra Señora de París, de Victor Hugo, cuenta las diferentes situaciones que viven unos personajes complejos y totalmente diferentes: Quasimodo, un jorobado deforme que vive en el campanario de Notre Dame, el archidiácono Claude Frollo, padre adoptivo de Quasimodo, Esmeralda, una joven gitana que ayuda a Quasimodo en un momento traumático de su vida, y el capitán Febo, un mujeriego empedernido que no dudó en conquistar a Esmeralda desde el primer momento en que la vio.


Este resumen se podría aplicar a la película de Disney basada en esta novela, El jorobado de Notre Dame, pero créedme, ahí acaba toda similitud. Mientras que la adaptación cinematográfica es un canto a la libertad, al amor, la inocencia y la falta de prejuicios, la novela es una dura crítica a la sociedad del siglo XIX, donde los personajes son especialmente miserables y con pocos sentimientos puros.

La historia es brutal, el argumento no se podría mejorar, y descubrí que mi personaje favorito es aquél a quien tanto odié de pequeña: Frollo. Me produce incluso más lástima que el propio Quasimodo, y ha sido con quien más he empatizado mientras leía el libro. Es el personaje más complicado y atormentado de toda la novela, y comprendes (aunque no compartes), la forma de ver su propia existencia. Es un hombre duramente golpeado por la vida y para él cumplir con su deber es lo único por lo que vale la pena vivir. Los pocos sentimientos que es capaz de asumir se ven totalmente descontrolados al conocer a Esmeralda, lo que supondrá para él una crisis personal y espiritual tan grande que solo sientes compasión por él.

Quasimodo es muy diferente en el libro. Aunque el trasfondo de sus sentimientos son iguales a los de la película, estamos ante un jorobado que oculta sus enormes inseguridades y su falta de cariño tras una máscara de crueldad. Los ciudadanos le temen, no solo por su aspecto y su dura mirada, sino también por ser la mano derecha del archidiácono. Otra diferencia importante, y que acabo de señalar, es que Quasimodo sí que sale del campanario, aunque solo en contadas ocasiones. Es una especie de siervo de Frollo, por lo que únicamente abandona la catedral cuando éste lo ordena.
La gran decepción que se ha llevado mi "yo infantil" ha sido, sin duda alguna, Esmeralda. Me esperaba una chica joven, justa, guerrera y dulce. ¿Con qué me encuentro? Con una niñata egoísta, consentida, ingenua y sumisa que se deja arrastrar por todo el mundo. Su gesto amable para Quasimodo no compensa en absoluto el resto de sus actos durante el libro. Es un buen personaje, y no lo añadiría como un punto negativo de la novela, pero no podía evitar tomar como referencia esa gitana rebelde que Disney había creado y me llevé un buen chasco.
 


A pesar de lo buena que es la historia, leerla se convierte en un auténtico desafío cuando tienes que aguantar que uno de cada cuatro capítulos de la novela se dediquen a describir cosas: 20 o 30 páginas destinadas exclusivamente a describir una plaza, un puente, etc. Entiendo que se le dedique un capítulo a Notre Dame, ya que es el escenario clave de la trama, pero por el amor de Dios, ¿por qué Victor Hugo tenía esa predilección por la descripción? Lo siento en el alma, pero no me interesa la historia de un puente desde su construcción hasta el punto de la historia en la que se encuentra, ¿por qué nos hizo eso? Y al número de páginas hay que añadirle que el lenguaje que utiliza es de dos siglos atrás, así que imaginad el panorama. Como dije al principio de la reseña, estoy más que orgullosa de haber terminado el libro, no sé cómo lo logré.

Lo mejor: la trama y los personajes, son fantásticos. Si alguien se atreve a leerlo se encontrará con personajes mágicos. Hay una desconocida encerrada durante toda la novela que os conmoverá hasta un punto que no podréis imaginar. Y el final... Leer todo este "tochazo" ha merecido la pena solo por ese final. Es la perfección hecha epílogo (sí, suena muy cursi, pero no por ello es menos cierto).

Lo peor: como he dicho, descripciones, descripciones y más descripciones. Podréis hacer una crónica de los principales monumentos parisinos del siglo XIX, de verdad. Es más, tengo unas ganas locas de leer Los miserables, y no me atrevo, temiendo que tenga que soportar de nuevo semejantes capítulos.

Creo que éste es el libro que más me ha costado puntuar hasta ahora, pues creo que se ha notado que mantengo una relación amor-odio con él. Pero solo por el final se merece mínimo un 8.

He decidido hacer esta reseña un día que vi un vídeo muy interesante en el que la booktuber, Martitara, comparaba el libro y la novela, os dejo el link para que le echéis un vistazo.


¿Alguien ha leído este libro? ¿Habéis visto la peli de Disney?

Arantxa