domingo, 4 de octubre de 2015

Cita de la semana

"¿Qué es el honor, comparado con el amor de una mujer? ¿Qué es el deber, comparado con el calor de un hijo recién nacido entre los brazos, o el recuerdo de la sonrisa de un hermano? Aire y palabras. Aire y palabras. Sólo somos humanos, y los dioses nos hicieron para el amor. Es nuestra mayor gloria y nuestra peor tragedia."
Estas palabras sólo podría escribirlas el increíble George R.R. Martin, en el libro "Juego de tronos", primera parte de su saga "Canción de hielo y fuego". He de decir que con este autor mantengo una relación de profundo amor-odio, pero con textos como estos, y con las tramas que se le ocurren, ¿cómo puedo parar de leer sus novelas?

Hay un montón de citas que podría incluir de esta saga. De hecho, iba a poner una muy distinta. Pero al final decidí añadir ésta ya que hace alusión a un tema que siempre me ha parecido tan bonito como estúpido: el honor. Ni en mis mejores sueños podría  haber explicado mejor mi parecer acerca del honor (es lo que tiene George, no es de los que ocultan sus opiniones). Lo siento si hiero corazones, pero creo que el autor dice, a través de mi querido maestre Aemon, una verdad que duele, pero cierta. El honor no ha hecho más que jorobar la vida a los seres humanos. Es algo muy noble, pero igualmente estúpido. El honor no me va a dar de comer a mi o a mis futuros hijos, ni va a estar a mi lado en mis noches más oscuras, ni me abrazará cuando alcance el éxito. El honor hace que, muchas veces, renunciemos a lo que más queremos o anhelamos por un sueño o un ideal. Y francamente, no creo que merezca la pena.

No me malinterpretéis, creo que todos deberíamos tener un cierto sentido del honor, pero no al nivel caballeresco al que se refiere el autor. Todos debemos ser valientes, nobles, respetuosos y generosos con el prójimo, pero no por ello hay que sacrificar la vida entera. Lo siento mucho, pero entre el honor y el calor de un recién nacido entre los brazos, me quedo con esto último. 

Francamente, prefiero las enseñanzas de este párrafo, y de mi maestre favorito: no pases la vida intentando hacer las cosas con amor, pásate la vida viviendo. No lo digo yo, lo dice el maestre Aemon.
 Arantxa