sábado, 15 de agosto de 2015

La primera ley

Autor: Joe Abercrombie.
Títulos y subtítulos: La Primera Ley.

  • "La voz de las espadas" (nominada al premio John W. Campbell 2008 al Mejor escritor novel).
  • "Antes de que los cuelguen"
  • "El último argumento de los reyes"
Género literario: Fantasía.
Editorial: Gollanz
Año de publicación: 2006


La trilogía de "La Primera Ley" escrita por el autor británico Joe Abercrombie, está compuesta de tres novelas de fantasía realista, "La voz de las espadas", "Antes de que los cuelguen", y "El último argumento de los reyes".
Aunque con anterioridad ya había escuchado hablar del autor (un hermano pesado aficionado al género, puede dar muchos quebraderos de cabeza) no fue realmente hasta la edición del Celsius 232 del año 2014 donde me empecé a plantear la idea de leerlo. Cuando el mencionado hermano pesado decidió darme plantón, supe que había llegado el momento de convertirme en la amiga pesada, así que no paré hasta conseguir que Arantxa me acompañase al festival. Y es que, si buenos escritores como George R.R. Martin o Patrick Rothfuss (de los que somos muy fans) admiten sentirse admirados, ¡es que hay que leerlo!
Abercrombie nos retrata un universo ficticio, cuya trama parte de la Unión, un territorio que se ve a sí mismo como eje del mundo. Sin embargo, su hegemonía se ve amenazada por los bárbaros del Norte, que por primera vez en su historia, han nombrado un rey tras la conquista de los clanes. Por otro lado, los reinos del Sur, habitados por los gurkos, confían en su emperador para conquistar el mundo.
La sinopsis de la primera entrega, "La voz de las espadas", nos presenta directamente algunos de los que serán los personajes más complejos de la literatura fantástica.
Logen Nuevededos, también llamado “el Sanguinario”, es un combatiente procedente del Norte, así como uno de los hombres más temidos en sus tierras. Dado por muerto por sus compañeros, tiene la rara capacidad de hablar con los espíritus, lo que le lleva a encontrarse con Bayaz, el Primero de los Magos, con el que iniciará una aventura de tintes desconocidos.
Jezal dan Luthar, un noble más preocupado por su ego y las partidas de cartas rodeado de mujeres, dinero y vino, que de hacer algo útil con su vida. Su vanidad recibe una bofetada al conocer a Ardee West, y al presentarse a una competición de esgrima con consecuencias impredecibles.
San dan Glokta es un antiguo soldado que, tras ser capturado y torturado por los gurkos, se convierte en uno de los mejores Inquisidores de la Unión, viéndose habitualmente envuelto en tramas llenas de traición, intrigas, dolor y muerte.
Aunque estos son los personajes principales, se hace necesario hablar de Ferro, una antigua esclava en busca de venganza contra los gurkos. Fría, inteligente y letal, no dudará en llegar a donde haga falta para llevar a cabo su vendetta.
“La primera ley” nos parece una de las trilogías más realistas que hay dentro de la fantasía de corte medieval. Con un argumento complejo y maravilloso, unas descripciones breves pero al mismo tiempo eficaces, y unos personajes escritos de manera tan inteligente que cobran vida dentro de tu cabeza, con tantas caras que muestran el lado más benevolente como monstruoso del ser humano. La trama está perfectamente desarrollada, llena de giros e intrigas que no esperas, y un ritmo constante y asequible para cualquier lector sin miedo a enfrentarse a una saga de seiscientas páginas por libro. De verdad, se lee muy bien, ¡no os asustéis!
Lo mejor: unos personajes complejos, llenos de matices, y su técnica al escribir la trama final, que deja un cierre redondo y un ritmo imparable que impedirá que te levantes para ir al baño.
Lo peor: que pasan doscientas o trescientas páginas y parece que aún sigues en la introducción de la historia.
Puntuación: una dice 9, otra dice 8… Pues un 8,5 =)
Si queréis saber más de Joe Abercrombie, podéis consultar su página web y sus redes sociales:


También os dejamos un vídeo del Celsius 232 del 2014, donde Patrick Rothfuss habla con Joe Abercrombie, ya que Pat tuvo que sustituirle al no llegar a tiempo por perder el avión. ¡Nosotras estábamos en primera fila!